Pues igual que con las pelis y series de este año, voy a inventariar mis lecturas. Aviso que no suelo estar a la última en nada, de hecho he empezado el año con Agujero negro, novela gráfica editada por La Cúpula que reúne las doce entregas que Charles Burns publicó entre 1993 y 2004 sobre las experiencias vitales de un grupo de tineiyers y sus circunstancias.

La adolescencia, la búsqueda de la identidad, las primeras experiencias vitales. Qué difícil todo. Más si además los chavales corren el riesgo de contraer un bacilo que se contagia sexualmente, que produce malformaciones o alteraciones corporales que los marginan y aislan.

Con un dibujo de blancos y negros puros, el autor encuentra la manera idónea de crear ese entorno claustrofóbico que oprime a los jóvenes, ya estén en su habitación, en una playa o en un paraje abierto bajo un manto de estrellas.

Le doy tres estrellas porque, aunque me ha costado conectar con la historia en algunos momentos, quizás porque la adolescencia ya me pilla lejos, ha conseguido acercarme de nuevo a la inquietud, el pesar, y recordarme el vértigo de esa primera etapa del vivir.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *