Rematando al dragón Fión

Papel de cocina, agua y cola blanca a partes iguales, unas horas de secado y ganas de terminar lo que empezó como un juego con mis hijos mientras veíamos un Art Attack, son los ingredientes ideales para saltarse la siesta. Con otra siesta más, o menos según se mire, terminamos los detalles.

Nota: El nombre de Fión se le ocurrió al primogénito de la casa. Curiosamente existe un pueblo en Lugo que se llama así.

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