Hay cuatro tipos de personas en el mundo: los amantes, los ambiciosos, los observadores y los tontos. Éstos son los más felices.
Los pequeños hechos revelan mejor que los grandes el carácter de una persona.
Muchos miran al empresario como el lobo al que hay que abatir, otros lo miran como la vaca que hay que ordeñar y muy pocos lo miran como el caballo que tira del carro.
Las voluntades débiles se traducen en discursos; las fuertes, en actos.
Quien sólo vive para sí está muerto para los demás.
La angustia es el vértigo de la libertad.