La catalogación tiene como objetivo estructurar y almacenar la información de un dominio concreto de forma única, con el fin de poder gestionarla de manera sencilla a medida que se va modificando y facilitar su trazabilidad a lo largo del ciclo de vida.

Descripción

En primer lugar se establece el ámbito de aplicación relevante, objeto de la catalogación, con vista a su futura utilización. Ejemplo: requisitos, usuarios, objetivos, etc.

A continuación, se fija la información de interés que está asociada a un ámbito concreto y se estructura del modo más conveniente asociándole un nombre y sus características propias. En algunos casos se recogen aspectos generales que definen la información a tratar y en otros, se registran elementos que pueden ir variando a lo largo del tiempo o que se necesitan para realizar la trazabilidad.

Si se determina realizar una catalogación en el ámbito de los requisitos, las características asociadas a los mismos podrían ser, por ejemplo, las siguientes:

  • Identificador del requisito.
  • Autor.
  • Tipo de requisito.
  • Descripción.
  • Prioridad.
  • Estado.
  • Fecha de creación.
  • Fecha de revisión.
  • Etc.

De acuerdo al ejemplo anterior, se puede hablar de, tipo de requisito: funcional, no funcional, implantación, formación, documentación; Estado: propuesto, aprobado, incorporado; Prioridad: alta, media, baja; etc.

Si se considera necesario por el tipo de dominio en el que se esté trabajando, se establecerán los distintos valores que pueden contener los campos de control.

En función de la herramienta utilizada para realizar la catalogación, se podrán generar informes a medida, analizar el impacto de un cambio, realizar la trazabilidad, obtener referencias cruzadas a través de matrices y acceder a los documentos origen de la información, entre otros.

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