Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos.
Jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante.
La inteligencia del ajedrecista solo sirve para el ajedrez.
No existe peor intolerancia que la de la razón.
Lo que creemos que son los motivos de nuestra conducta no son más que sus pretextos.
Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento.
Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.
El progreso consiste en el cambio.











