Muchos hombres comenten el error de sustituir el conocimiento por la afirmación de que es verdad lo que ellos desean.
Lo que los hombres realmente quieren no es el conocimiento sino la certidumbre.
El hombre prudente sólo piensa en sus dificultades cuando ello tiene algún objeto. Cuando no, piensa en otra cosa.
El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación.
La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable.











