Recuerdo que en mi etapa universitaria nunca se nos enseñó a trabajar en equipo, sólo soy capaz de recordar unas prácticas para desarrollar un proyecto de desarrollo de software durante el tercer curso de la carrera en el que participamos tres compañeros de fatigas y yo mismo. Mi experiencia colaborativa no se extendió en aquella época más allá del trabajo en pareja o, la mayoría de las veces, del esfuerzo individual, por lo que sólo cuando accedí al mundo laboral fue cuando pude encontrar esta forma de trabajar en grupo.